La violencia política a la vista de todos

No importan las reformas, los reglamentos, las leyes, la Constitución, los hombres en este país buscan y encuentran formas de burlarse, de simular, de incumplir con el marco normativo; se niegan a ceder los espacios públicos, sobre todo, a mujeres. No quieren ver que la paridad llegó para quedarse.

Resulta aberrante que en este 2018, año sin precedentes en materia de paridad, un grupo de hombres, valiéndose de tácticas deleznables como posibles amenazas y presiones, pretendieran hacer renunciar a más de 60 mujeres que fueron electas para distintos cargos públicos en Chiapas.

La valentía de dos consejeras locales Blanca Parra y Laura León Carballo, que denunciaron públicamente lo ocurrido y han acompañado a las víctimas de violencia política, consiguió tres cosas: primero, varias consejeras del Instituto Nacional Electoral se interesaran en el caso, se trasladaran a Chiapas para conocer detalles y visibilizaron la violencia política.

Segundo, por unanimidad, el Consejo General del INE decidió atraer el caso para garantizar los derechos políticos de las mujeres chiapanecas electas a cualquier cargo. Y tercero, lo más importante: que varias de estas mujeres, regidoras y diputadas electas, se desistieran de la renuncia. Algunas de ellas reconocieron que habían sido presionadas para dimitir.

También habría que destacar dos pronunciamientos, principalmente con el objetivo de hacerlos valer y no quitar el dedo del renglón.

El consejero presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Chiapas, Oswaldo Chacón Rojas, fue contundente al aseverar que en ninguno de los casos los cargos públicos serán ocupados por hombres.

Y por otra parte, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, subrayó que las presiones y amenazas para hacer que las mujeres renuncien a los cargos para los que fueron electas, no son una injusticia sino una abierta ilegalidad, que vulnera los principios establecidos en la Constitución Mexicana.

Señores, las mujeres estamos cansadas de sus discursos superfluos, de sus muestras de apoyo que se quedan en el aire. No basta con familiarizarse con el lenguaje incluyente, con “solidarizarse” el 8 de marzo con las mujeres, con publicar mensajes en sus redes sociales para condenar la violencia de género cada 26 de noviembre.

El país está cambiando, las mujeres estamos de pie y exigimos que se respeten y garanticen nuestros todos nuestros derechos, incluyendo los políticos. Cada vez son más quienes están dispuestos a defenderlos y erradicar estos casos que malamente llamamos como “Juanitas y Manuelitas”, porque no lo decimos con todas sus letras, son casos de violencia política.

Bien por las consejeras Adriana Favela Herrera, Dania Ravel Cuevas, Claudia Zavala Pérez, que alertaron oportunamente sobre la situación y respaldaron a las agraviadas.

Es tarea de todas y todos respetar la paridad sustantiva. No demos ni un paso atrás en el proceso para convertimos en un país cada vez más justo y equitativo en materia de igualdad de género.

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