Las mujeres que no cuentan, pero cuentan mucho

El 6 de enero de 2013 se celebraba el aniversario de la promulgación de la Ley Agraria en Boca del Río, Veracruz, y en el templete el Presidente Enrique Peña Nieto saludó efusivo, con apretón de manos a todos sus compañeros hombres incluido el entonces gobernador Javier Duarte, excepto a la alcaldesa Carolina Gudiño a quien dejó con la mano extendida y solo le dio una “palmadita” en el brazo. A casi un mes de funciones, el Primer Mandatario proyectó en este pequeño acto, la ceguera y maltrato que caracterizó al resto de su agónica administración.

En 2015, a 62 años del reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres, Peña Nieto reiteraba el compromiso sobre la igualdad y el impulso que hacía su Gobierno para que la participación femenina se diera en todos los ámbitos.

Asesinadas, desaparecidas, discriminadas, violadas, acosadas, despedidas o humilladas; cada vez son más los casos que se suman a la violencia generalizada hacia las mujeres y que continúan impunes, sin resolverse.

La deuda del actual Gobierno federal es muy grande y no fue suficiente promulgar las “Medidas emergentes para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en el territorio nacional”, presentadas el 17 de mayo de 2013 por el entonces secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong.

En el documento se habla sobre condenar la violencia, prevenirla, atender los casos de manera inmediata al igual que a sus víctimas, procurar justicia con perspectiva de género, sanción a los agresores y, como medida de erradicación, buscar a las mujeres desaparecidas y/o ausentes. Tres años después de ese manifiesto, en 2016, se contabilizaban en México dos mil 813 feminicidios, muy por encima de países como Argentina con poco más de 200 casos, o El Salvador, con 349 asesinatos en contra de niñas y/o mujeres.

El compromiso poco significó para más de ocho mil 500 mujeres actualmente desaparecidas. Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública señalan que entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2018 hubo tres mil 905 muertes de mujeres. En 2017 se denunciaron 106 mil casos de violencia familiar. Entre enero y julio de 2018 se reportaron más de 10 mil abusos sexuales, más de mil 600 denuncias por acoso sexual y más de 700 por hostigamiento.

Y los casos siguen: este fin de semana se localizó en Chihuahua el cuerpo de una pequeña de tan solo seis años de edad que fue privada de la libertad, golpeada, agredida sexualmente y estrangulada.

“Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”, repetía insistentemente el Presidente Peña en una de sus campañas. No se cuenta porque difícilmente permea en el bienestar generalizado. Lo bueno no se refleja en la realidad de las mexicanas, y por lo tanto, de la sociedad, por más reformas, medidas, decretos o políticas públicas que se anuncien.

(puntociego@mail.com)

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